miércoles, julio 25, 2018

Anirak

El sol de junio te vio nacer,
en el crepúsculo de mis padres,
en el regazo del amor,
con los brazos de bebé robusto.

Anirak!
Explora y mira...

Sangre y confidente,
tu que demostraste ser luchadora
en el clima gélido y tropical,
en la tranquilidad y en la tempestad,
con pasos firmes cuando andas.

Anirak!
Explora y mira...

Eres flexible y estable a la vez,
como la plastilina que amasas cada día,
en las mañanas de primavera,
en el rincón de tus sonrisas.

Anirak!
Explora y mira...

No te aplicas anfetamina
para aventurar el frenesí de tu vigor;
por el contrario,
llevas plagado hipocretina
en los cabellos de niña.

Anirak!
Explora y mira...

Tu progreso cala en mi camisa,
en las tardes que culminan,
con una palabra de rima,
escuchándote la voz,
¿a quién no fascina?,
Eres mi mina.

Anirak!
Explora y mira...

Anirak!
Karina!...

domingo, julio 22, 2018

Alborada desdichada

El cielo se ha nublado,
no por el álgido invierno
sino porque te perdiste en el horizonte.

La lluvia comenzó a desatarse,
no por el colapso de las nubes
sino porque la atmósfera cayó en llanto.

El abrigo me presiona el pecho,
no porque lo tengo ceñido
sino porque mi corazón no quepa.

La mirada la tengo perdida,
no porque estoy desconcertado,
sino porque me atravesó una ráfaga.

Mis lágrimas son invisibles,
no porque soy inconmovible
sino porque perdieron volumen en la noche.

El suelo no está estable,
no porque falta cimentarlo
sino porque se derrumbó mi equilibrio.

Las sonrisas se desdibujaron del rostro,
no porque hay desconsuelo
sino porque la melancolía decolora mis labios.

lunes, noviembre 06, 2017

Sueño de Idilio


Te cambio un par de poemas por una fulgurante sonrisa tuya,
te dejo en silencio para admirar tu tímida estatua,
te regalo lo poco que me queda para que extiendas tus brazos tersos,
te hablo sin tartamudear para merecer tu mirada enceguecedora,
Oh! mujer pulcra y sensata...

Puedo ver mi rostro turbado en el brillo de tus cabellos
cuando custodio tu sombra deslumbrante,
Si toco tus manos rozan las nubes en mi piel,
si dejo de palparlas me cubro de poros y espinas,
Oh! mujer pulcra y sensata...

Me deslizo por tus prolongadas pestañas
que vierten pétalos de rosa de jardín vesperal,
para alcanzar las quimeras que sembraste en el pálido invierno.
Tu compañia es más exquisita que un helado natural,
y oirte es la mejor melodía de mis preludios de amor.

Las veces que sueño contigo estoy despierto debajo de una arboleda,
y mis fantasías se diluyen en la realidad cuando cala la noche.
Espero furtívamente que el tibio aguacero trace el cauce de tu camino
para llevarte frutos generosos que coseché de mi tierra fértil,
y concedértelos cuando abras esa puerta de roble blanco
que barnizaste con tu perfume en la primavera pasada.
Oh! mujer pulcra y sensata...

sábado, septiembre 16, 2017

24 horas

Su voz, se cuela en la quebrada de los andes,
retumban y palpitan de pasión
en corazones púberes alimentados de frenesí
acelerado como los latidos exacerbados y febriles.

Sus cabellos de realeza adolescente,
rozan el filo del sombrero del mendigo.
Sus luceros reflejan los colores del crepúsculo,
y me conducen a la orilla de sus tibias mejillas.
Sus labios son mi pecado,
y su piel infinita invade mis sueños.
Su figura abre paso a dos caminos
que llevan a la armonía de mi inspiración.

Besé su sombra de primavera,
y olí petunia de alborada,
Señalando los circundantes que dibujan
los destellos de su canto,

Penetrante y fulminante,
su mirada,
atraviesa la timidez de mis ojos,
y calcina lánguidamente
estatuas de granito sin clemencia.

Llevo veinticuatro horas batallando contra las agujas del reloj,
viéndola en las paredes de mi mente,
y escuchándola en los resquicios de mi voz,
sentado con los bolsillos cargados de alegría.

viernes, junio 30, 2017

Tata

Como se oye mi guitarra cuando estás ausente,
triste y desconsolada,
nostálgica y a veces desafinada,
eres el mástil que sujeta mis trastes.

Heredero de la dinastía imperial,
descendiente de los guerreros de Cajamarca,
bastión de las guerras fortuitas,
roble de mármol.

Se secaron tus lágrimas,
en el jardín de la amapola y el maíz,
durante las torrentes de soledad,
al final del camino de trocha
que desemboca en las minas.

Tus alegrías se encienden en antorcha,
y se apagan con un soplo,
tus tristezas se cosen en los tejidos,
y se desprenden con espiocha.

Llevas una armadura fornida,
que derrocha vigor cuando se prende el sol,
valiente cuando se avecina la tempestad,
recio para recibir un golpe,
y necio para concordar,
con tus brazos nervudos.

lunes, enero 14, 2013

Pardos

Sofócame,
con el lienzo de tus pestañas,
inmerso en tu pardo atardecer,
crepúsculo en óleo marrón,
inmóvil en la quietud del alba.


Hipnotízame,
con el hechizo de tus fanales,
intensos y penetrantes,
esquivando la torrente de tus lágrimas,
pupilas que renacen con los suspiros.


Tu brillo,
sacude los destellos de la noche,
tu palpitar,
circunda entre las sombras y los rosales,
ilumina las guirnaldas de caramelo.


Mírame,
con luceros afelinados,
estirados con tu erotismo,
intrínsecamente soñado.


Tu mirada es un poema
que se enciende con las llamas del amor,
al rojo vivo,
y huye, con las cenizas de rencor,
cuando sopla el viento frío.